Son polvos de primera cita, donde hay que improvisar en el terreno. Si hubo dialogo se produce esta técnica de forma natural y si así fuere permite variaciones. Inclinación, levantamiento de pierna, meteduras de dedo por el ano, magreos de los pechos, consentidos con la mirada.
Con ella se comienza a conocer el cuerpo y la armonía a la hora de la caricia. Por eso es de extrema importancia que el lugar sea acogedor y no un sitio improvisado donde puedan ser interrumpidos.
Como es una técnica para primerizos en esta artes aconsejamos que el que tenga a iniciativa planifique dentro de u n orden. Pues la planificación en el amor no existe, pero si es posible que la pareja tenga un proyecto de lugar de ocio.
La pareja estará desnuda. El y el tienen que haber vivido aquel instante ya en el pensamiento y aunque nunca saldrá como planificaron en su mente si que tengan anotaciones por donde van los tiros.
Desnudos..........., delante iniciando una caricia que ya hace horas si inicio con miradas, los leves toques, las palabra la propuesta, y entonces se inicia el lenguaje de la caricia leve, rascamientos, besos, todo casi lánguido que él solo viaje para ese lugar común. Uno descansa, la otra acaricia, ella descansa, el besa y manosea, despacio, eterno, poco a poco.
Ni calculo ni metas ni proyectos antes ellos la caricia desde el pie hasta el cuero cabelludo, cada milímetro de piel será acariciado de manera mórbida y sensual.
En la segunda etapa los dos se restriegan, un body-body, delante detrás una vez y otra hasta al final terminar en un con un frotamiento mas intenso. Cuando el punto álgido se vislumbra en el horizonte, el hombre levanta la pierna de la hembra y con un leve agachamiento introduce el pene en la raja acogedora, a partir a ahí no hay mas misión que conseguir un disfrute a la pareja.
¿Te corres mi amor?. ¡SIII....., ¿Que quieres de mi?......, ¡UUUGGG............, ¡Te follo!.........., ¡YA................, ¡Te protegeré ante el mundo!............, ¡SIII, MI AMOR, PERO FOLLA!.
Después dejar libre lo que es libre. Expulsar lo que hay que expulsar, y derramar el resto.
¡FITO..., ¡que rico!.